Dice así:
La romería de Manjavacas en Mota del Cuervo
UNA PROCESIÓN A LA CARRERA
Maratón de doscientos mozos, que cubren siete kilómetros en treinta y cinco minutos con la Virgen a hombros
FRENTE a la crisis que atormenta a la sociedad hoy resulta consoladora la visita a algunos pueblos de Castilla-La Mancha, donde los vecinos celebran sus fiestas y ferias y vibran felices y hermanados, compartiendo valores religiosos y populares que tienen sus raíces en siglos anteriores. La época es propicia por marcar el final y comienzo de cosechas agrícolas, este año agudizadas con balances negativos por la sequía. Lo notorio es que las localidades pequeñas se divierten sanamente con métodos originales, muchas veces desconocidos por las ciudades millonarias a pesar del progreso.
Mota del Cuervo, a 139 kilómetros de Madrid, punto fronterizo con las cuatro provincias manchegas, celebra ahora también sus fiestas durante veinte días. Según los programas publicados, comienzan con la festividad de San Agustín y la Virgen del Valle y terminan con las jornadas dedicadas a su Patrona, la Virgen de Manjavacas, las de mayor relieve.
Se multiplican los actos, en los que destacan verbenas, toros, fútbol, pasacalles, bailes, bandas de música, rondallas, fuegos artificiales, pregón, conferencias, subastas, competiciones deportivas, novenarios y misas, actividades culturales y otras manifestaciones, en las que el pueblo vive intensamente en plena plaza y calle, a su estilo, sin algarabías, austero y callado para la prensa, al igual que en otros pueblos castellanos.
Convocatoria de unidad
Sin embargo, en este lugar, preñado de secanos, viñedos y molinos de viento, se da un fenómeno religioso popular que merece recogerse periodísticamente, especialmente en 1981, cuando crece más el agnosticismo y la incredulidad. Hoy, primer domingo de septiembre, en Mota del Cuervo se corre con la Virgen durante siete kilómetros a hombros de mozos, preparada la imagen en unas andas adecuadas. Se registra una romería insólita de gran participación popular. El maratón dura treinta y cinco minutos.
Se trata de la procesión de «traída» de la Virgen desde la ermita hasta la parroquia, donde al domingo siguiente se ofrece propiamente la función religiosa. La romería se repite con las mismas características en el tercer domingo de septiembre con el «regereso de la imagen a su santuario para ser visitada constantemente durante todo el año. Manjavacas, término enclavado en el famoso «cruce de los cuatro caminos» que describiera Cervantes en el comienzo del «Quijote, es hoy un centro importante de peregrinación mariana en toda la Mancha.
En la esencia de esta romería, cubierta de "chocolatadas", madrugadas juveniles, puja de oficios, remolques, carros, canciones y otras diversas iniciativas de la fantasía popular, late profundamente la devoción a la Virgen María y a su hijo Jesús. En Mota del Cuervo, creyentes y no creyentes, el pueblo entero, con el corazón en la mano, a través de las distintas fases de esta romería, gritan: *¡Viva la Virgen de Manjavacas! y Viva su Santísimo Hijo!»>, voces que siempre van unidas, que son aceptadas unánimemente y que de verdad constituyen una convocatoria de unidad para todos los nacidos en este pueblo, a pesar de las ideologías políticas tan dispares que sus vecinos defienden actualmente.
Fenómeno religioso popular
La imagen va tapada y es respetada durante la olimpiada» por todos los doscientos mozos que la transportan velozmente. Participan los seis mil habitantes de la localidad y la contemplan otros seis mil que vienen de vecindarios cercanos, de distintas regiones y de países. En la sociedad española, que diferencia públicamente con acierto cada vez más el estado de la Iglesia, existen aún documentos y testimonios vivos sociales, como este de Mota del Cuervo, en el que, con personalidad colectiva propia, dentro de una manifestación popular y pública, se conjuga la fe, la deportividad y el folklore en sus sentidos más puros. Allí no hay frialdad ni protocolo. En pleno camino rural, todo el pueblo canta, reza, se divierte y grita con la ilusión puesta en la Virgen de Manjavacas.
Este estilo de devoción mariana, aun con muchos avatares, se ha conservado durante siete siglos. Es una costumbre que procede probablemente del siglo XV, a raíz de los tiempos en que se estabilizó la cristianización de estas tierras manchegas. Han existido varias imágenes, deterioradas a lo largo de los años por varias circunstancias, siempre con la advocación de Nuestra Señora de la Antigua de Manjavacas. La actual es de madera tallada, de 165 centímetros de altura, realizada por un escultor valenciano en 1940. Representa a la Virgen Maria, de pic, con el Niño sentado en la mano izquierda y una rosa en la derecha.
Inquietudes plurales
Precisamente se acaba de editar el libro Manjavacas», escrito por los sacerdotes moteños Francisco Cobo Peñalver y Venancio Caniego Izquierdo y promovido por la hermandad que cuida el culto y función de la Virgen. En este libro se ofrecen valiosos apuntes para estudiar la historia de esta devoción mariana, unida entrañablemente a la historia de su municipio.
El fenómeno de fiestas de Mota del Cuervo requiere vivirlo con sosiego por lo original, rico y profundo. Allí crece la práctica religiosa, como se demuestra por la frecuencia de sacramentos en los fieles, según afirma el párroco José Joaquín Ramos Fernández; pero también aumentan todas las inquietudes políticas, económicas, sociales y culturales, las enteramente populares, diferenciadas del fenómeno religioso, aunque no enfrentadas, como declara Primitivo Cano Contreras, alcalde comunista que ganó con su equipo en las últimas elecciones municipales.
En este sentido la democracia ha sido buena para este pueblo, según varios consultados, porque ha crecido todo el pluralismo sociopolítico, a pesar de las crisis, sin reprimir nada. La autoridad civil y religiosa se mantienen respetuosas, aunque independientes. Desgraciadamente, las noticias locales interesan muy poco a la gran opinión pública, pero es posible que en manifestaciones populares como esta de Manjavacas, ignorada por la publicidad y el consumismo urbano, encontremos soluciones de equilibrio para tantos problemas.
José PEDROCHE